¿Cómo disfrutar de la alimentación durante las fiestas de fin de año sin tener cargos de conciencia?

Las celebraciones de fin de año, son para muchos, algo más que sonrisas, unión familiar, regalos y tiempo para compartir en familia. Son también una oportunidad para disfrutar de comidas típicas que, por lo general, no se preparan durante el resto del año: como natillas, buñuelos, carnes de cerdo, de pavo, entre muchas otras.

Y con estas experiencias gastronómicas, sumado al consumo de alcohol para avivar la emotividad familiar, llegan también los cargos de conciencia una vez han terminado las fiestas decembrinas.

Ante esta realidad muchas personas optan por “dejarse llevar” por los excesos con tal de no perder el disfrute de las festividades y lo acompañan de la promesa de una buena alimentación y ejercicio en el año que llega –promesas que en la mayoría de las veces jamás se cumplen-. Otros, también, eligen el camino estricto de la abstinencia y no prueban bocado alguno con tal de no sentir cargos de conciencia.

Pero no hay necesidad de llegar a ninguno de los dos extremos. Según lo afirma la nutricionista Tatiana Moreno, “es posible disfrutar de las delicias gastronómicas de fin de año sin que esto impacte en la salud o en la composición corporal de las personas. Se trata, sobre todo, de no excedernos y saber compensar”.

Según lo explica la nutricionista, uno de los malos hábitos más comunes en los colombianos es relacionar navidad con excesos, y predisponerse a que como es el último mes del año y llegan fiestas, les es permitido alimentarse mal, o consumir licor en exceso.

Así mismo, está el tema de preparar comida de más para las reuniones familiares. “Podemos preparar unos buñuelos, pero debemos hacerlo en la cantidad justa: quizá uno o dos para cada persona. Pero ¿es necesario hacer una cantidad exagerada? Esto conlleva a que nos quede comida que después se convertirá en “pecados” a los que accedemos por tenerlos a la orden”, afirma Tatiana Moreno.

También explica que hay una relación entre la llegada del año nuevo y episodios de ansiedad, que en muchos casos se traducen en una mala relación con la comida. Sobre ello comenta que, “la alimentación no solo responde a una necesidad fisiológica de alimentar el cuerpo, sino también a emociones y estímulos de carácter social. Nosotros no solo comemos porque tenemos hambre, sino también porque estamos tristes, felices, emocionados, ansiosos. Por ello es importante siempre mantener hábitos saludables, porque los hábitos difícilmente cambian así cambien las circunstancias”.

En ese sentido, la nutricionista afirma que es posible poder darse gustos en navidad y año nuevo, sin arriesgarse a los molestos cargos de conciencia. Para ello nos da las siguientes recomendaciones:

  • No hay que excederse. Una copa de licor no hace daño, embriagarse no es saludable, ni en navidad ni en ninguna época del año. Una porción de natilla no hace daño, comer todos los días de la novena puede tener un efecto negativo por el exceso de azúcar.
  • Las porciones son importantes. Comer una porción de, por ejemplo, arroz con pollo, es saludable, sobre todo si está acompañado de una buena porción de ensalada. Comer porciones grandes de alimentos y de forma repetitiva no es recomendable.
  • Es posible compensar el aporte de nutrientes si se planea la alimentación. Si sabemos, por ejemplo, que hoy tenemos una novena y en ella van a dar alimentos dulces, o harinas, o grasas; lo que podemos hacer es cuidarnos más en lo que consumimos al desayuno y el almuerzo, y aumentar en el día el aporte de frutas y verduras, y con eso podemos en la noche “pecar” sin que esto afecte nuestros planes de alimentación saludable, cuidando las porciones por supuesto.
  • La actividad física siempre hará parte de un estilo de vida saludable, no es necesario esperar que llegue enero para hacerlo, si hacemos ejercicio de forma regular, tampoco se recomienda suspenderlo justo en Diciembre para evitar fluctuaciones de peso que nos pasen la cuenta de cobro en enero.
  • Si uno de los propósitos para el 2021 es alimentarse mejor, lo más importante es no hacer cambios drásticos, se recomienda que sean paulatinos con comidas saludables pero que sean de nuestro agrado. Si no nos gusta cierto tipo de verdura, por ejemplo, no podemos obligarnos a comerla. Tenemos que ver dentro de las opciones saludables con cuáles nos sentimos más cómodos y poco a poco adquirir patrones de alimentación saludables donde se incluyan más vegetales, frutas y grasas saludables, y menos azucares y ultraprocesados.