Garantizar la salud de los colombianos fortaleciendo la industria farmacéutica nacional

Cada año en diciembre se lleva a cabo en el mundo el Día de la Salud Universal, una fecha en la que se hace un llamado para asegurar que todas las personas, en todas partes, tengan acceso a servicios de salud de calidad sin enfrentar dificultades financieras.

En el camino de Colombia por garantizar el acceso justo y oportuno a la salud de su población, el Estado tiene el enorme el reto de promover políticas públicas que incentiven el desarrollo de la industria farmacéutica nacional como el eje principal de un sistema de salud autónomo, eficiente y accequible para los colombianos. Esto porque el panorama hoy en día es desalentador: de cerca de 240 plantas de producción de medicamentos con las que contaba el país hacia los años 80, hoy en día subsisten apenas 91, algunas de ellas con serias amenazas constantes de liquidación.

Según lo explica José Luis Méndez, Presidente de ASINFAR, “es importante que la salud esté en la cúspide de las políticas de Gobierno de los diferentes Estados porque es su deber garantizar a la población poder tener bienestar y calidad de vida, algo en donde los medicamentos juegan un rol fundamental”.

El fortalecimiento de la industria farmacéutica nacional conlleva a que el país pueda tener autonomía sanitaria y auto abastecimiento de medicamentos que son esenciales para la salud, así como una accequibilidad mucho más económica y oportuna, sin depender de la producción, precios y controles de otros países.

“Por eso es necesario que el Estado colombiano promueva políticas que ayuden e incentiven a los empresarios locales a construir plantas de producción de medicamentos, a capacitar personas, a tener procesos productivos de alto nivel de calidad en el campo farmacéutico”, explica Méndez.

Colombia se ha quedado atrás de otros países de la región durante los últimos 30 años en temas de materias primas farmacéutica, principios activos, o industria farmoquímica. Algo en donde países como Argentina y Brasil llevan la delantera en América Latina.

Además de la falta de políticas que incentiven la industrialización, otro de los problemas que enfrenta el sector farmacéutico nacional es la desigualdad de condiciones en lo acordado en los Tratados de Libre Comercio que tiene Colombia con muchos países, en donde son mayores las oportunidades de importación -y por tanto mayor beneficio para los países con los que se suscribieron los acuerdos-, que los beneficios de producción nacional y exportación.

Si Colombia, en cabeza del Gobierno nacional, no actúa pronto en pro del desarrollo de la industria farmacéutica, será la salud de los colombianos la que asuma el costo de la falta de acción en esta materia.

“Necesitamos aprovechar las capacidades que tenemos como país. Articular la triada academia – industria – Estado; para apoyar a los científicos en sus proyectos industriales y farmacéuticos que le sean oportunos para el desarrollo local de medicamentos. Eso se traducirá en menos costos para la salud y un desarrollo de país que tenemos en deuda desde hace muchos años”, concluye José Luis Méndez, Presidente de ASINFAR.